¿Por qué no llevan rueda de repuesto uno de cada tres coches nuevos en la actualidad?

Casi uno de cada tres coches nuevos no lleva rueda de repuesto.

El 28 % de los automóviles nuevos que se están comercializando a lo largo de 2017 no incluye rueda de repuesto como elemento de equipamiento y de seguridad.

Según los fabricantes de automóviles, las razones principales que argumentan la desaparición de la rueda de repuesto como parte del equipamiento de serie son varias. Una de ellas obedece a reducir el peso total del vehículo y, por tanto, el consumo de combustible. Otra de las razones que justifica su no incorporación de serie es la de optar por un volumen de maletero mayor, ya que la rueda de repuesto colocada habitualmente debajo del piso del maletero, a la larga, resta capacidad de espacio de almacenaje.

Como alternativa los conductores que lo deseen, pueden pedir expresamente al fabricante la incorporación de la misma con un coste extra, las distintas marcas de automóviles suelen ofrecer el denominado kit repara-pinchazos o, en algunos casos, neumáticos antipinchazos o de tipo Runflat.

En pos de conducir seguros y siempre con los neumáticos en el óptimo estado, desde el 1 de noviembre de 2014 es de obligatorio cumplimiento la incorporación del sistema de control automático de la presión de los neumáticos (TPMS en sus siglas de las palabras inglesas Tyre Pressure Monitoring System) en un vehículo nuevo. El objetivo de este dispositivo es informar en todo momento al conductor de la posible pérdida de presión de alguno de los neumáticos del vehículo, recomendándole, por tanto, insuflar presión al neumático que lo necesite.

Los neumáticos constituyen uno de los elementos de seguridad más importantes de un vehículo, puesto que constituyen el punto de contacto entre el asfalto y el automóvil.

El mal estado de los neumáticos, ya sea la presión inadecuada o el dibujo insuficiente, no sólo hace aumentar las posibilidades de sufrir un pinchazo o un reventón ( y, con ello, la posibilidad de poder sufrir un accidente) , sino que también repercute en un mayor consumo de combustible, en un comportamiento anómalo del vehículo y, lo más importante, en hacer aumentar la distancia de frenado en caso de que el conductor efectúe una frenada de emergencia ( con un neumático en malas condiciones, el coche necesita más metros para detenerse, por lo que la posibilidad de colisión aumenta considerablemente) .

 

 

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